Monday, March 13, 2006

Il dolce far niente

¿Por qué nos asusta el ocio? ¿Por qué nos hace sentir culpables el no hacer nada?
Y es que con "ocio" me refiero a no, hacer, realmente, nada.
Acabo de leer un artículo en la Malpensante donde una pertinaz autora argentina habla de cómo le gustaria parecerse a sus gatos y dejar pasar la vida sin hacer nada, sólo siendo. Pero no puede.
Hoy, un amigo del colegio comentaba que "perdió" el fin de semana pues se levantó el sábado muy tarde. Así que "perdió el tiempo", no alcanzó a hacer nada...

¿Y si ese hacer nada es realmente lo que uno debería hacer? ¿Dónde surge realmente la reflexión, la comprensión, la visión aguda de las cosas, si no es en medio del silencio en el que no se está haciendo nada?

He sido perezosa toda mi vida. Adoro dormir hasta tarde. Adoro tumbarme en un sofá, en silencio, en soledad, a no hacer nada, dejando vagar mis pensamientos por todos los mundos y los seres y las ideas. Pero últimamente me siento culpable por ello. Culpable por no estar produciendo, adelantando trabajo; por estar vagando. Y odio esa dicotomía entre el placer y la culpa (que afortunadamente ya superé en otros ámbitos de mi vida) que no me permite sumergirme realmente en el placer.

El placer de no hacer, sino simplemente ser.

"A la hora de la siesta ningún gato persigue insectos"- Gabriela Esquivada

3 comments:

Anonymous said...

El problema es cultural: se nos ha enseñado, y se nos insiste de manera permanente en eso de "producir", "hacer algo útil". Útil, en todo caso, para el sistema, así para uno sea completamente estúpido.

Ahora, no soy físicamente capaz de quedarme sin hacer nada. Cuando llego a ese tipo de situaciones me desespero: para mí es indispensable tener, bien un libro, bien la agenda y la pluma, para estar en así sea la más corta de las filas. Los viajes por tierra, aunque me encantan, tienen ese problema para mí: no soy capaz de leer en un vehículo en movimiento, así que, si el paisaje se torna monótono, me aburro como un burro.

Túrin said...

Decia un filosofo griego del cual no me acuerdo el nombre pero que mi profesor de filosofia, en mis lejanos tiempos colegiales, citaba a cada rato: En el Ocio se encuentra la verdadera sabiduria... bueno, no es literal, pero es algo asi... es que yo pase por el colegio ya hace rato...

DarkV said...

OCIO, ahhh q rico! como me encanta esa palabra!! y muchas mas llevarla a cabo!!